viernes, 21 de diciembre de 2012

A quien corresponda:

Cuando me decidí a crear este blog, lo hice con el firme propósito de convertirlo en un espacio donde poder expresar lo que Rocío es para mí. Como hermana de una persona con discapacidad, soy consciente de que mi papel en su vida es importante para su pleno desarrollo.

Siempre quise mantener mis palabras alejadas de la crispación, rabia e impotencia que siento respecto de los actos y, sobre todo, omisiones de los que tienen la obligación legal y moral de proporcionarme los medios necesarios para poder cumplir con mi cometido, pues le hice una promesa a ella, a Rocío. Le prometí hacerla completamente feliz.

Pero cuando todo son barreras, cuando no cesan las imágenes, las noticias sobre el desamparo al que los poderes públicos están sometiendo a las personas con discapacidad, es prácticamente imposible permanecer indiferente.

No quisiera extender esta carta hablando de los motivos que justifican mi sentir, pues la más inmensa de las razones que tengo para redactar esta misiva es Rocío.

No se confundan, ella no es un número más de expediente en la Ley de Dependencia, no sólo está dentro del porcentaje de la población española con discapacidad, no es un montón de papeles ni un peso para la sociedad, ES UNA PERSONA CON SÍNDROME DE DOWN; pero ante todo es eso, una persona, y como tal, tiene unos derechos fundamentales que le han de ser garantizados más allá del papel donde ustedes los han escrito, y más allá de la foto en la que ustedes posan después de tal redacción. Tras la firma de ese papel y tras la foto, vendría la ejecución de su texto adoptado en forma de Convención, Acuerdo o Tratado, el nombre que le den me es indiferente, el contenido no.

Y ya estamos en Navidad, época en la que todo son buenas palabras cargadas de ánimo y aliento. Al año nuevo le pido salud y paciencia, y a los Reyes Magos, que repartan toneladas de felicidad, no es un tópico en estas fechas, es lo que procede puesto que parece ser que esta situación va para rato.

Feliz Navidad.

domingo, 9 de diciembre de 2012

QUE NO SE TE OLVIDE VIVIR

El pasado día 3 de diciembre se conmemoró el Día Internacional de la Discapacidad. Diversas redes sociales apoyaron esta jornada publicando noticias, realizando actos conmemorativos e invitando a la participación activa de la sociedad reivindicando los derechos de las personas con discapacidad porque por encima de todo, estamos hablando de PERSONAS.

Mañana lunes habrá transcurrido una semana y aquí seguimos los mismos. Ya se han vuelto a olvidar de nosotros, de aquellos que día a día nos levantamos por y para luchar por derechos humanos. Me harté de escuchar mensajes de aliento, de solidaridad; me cansé de leer artículos de opinión, noticias, de ver imágenes, vídeos llenos de cariño donde se mostraba la cara más amable de todos los personajes públicos habidos y por haber. Me dormí siendo consciente de que aunque las personas con discapacidad por su precaria situación de desamparo social precisan urgentemente de una atención preferente por parte de los poderes públicos, HOY SEGUIRÍAMOS SIENDO LOS MISMOS.

Sin embargo, aunque nos quedemos los que estamos, aunque no aumentemos en número, crecemos en ganas, en ánimos, en sentimientos, en esperanza, en aprender; poco a poco nos vamos haciendo grandes, enormes, gigantes, y todo  por ellos, por las personas con discapacidad con las que convivimos, trabajamos, a las que queremos y protegemos. Son ellos los que nos recuerdan todas las mañanas que NO SE NOS OLVIDE VIVIR, que nos necesitan.


Por esa causa nosotros, la Asociación Alicantina del Síndrome de Down celebró el Día Internacional de la Discapacidad en el MARQ. Contamos con la colaboración de este Museo donde nos recibieron con los brazos abiertos, recorrimos sus Salas y disfrutamos de una amena mañana de jueves festivo, ya que además, esta conmemoración coincidió con el Día de la Constitución. Qué mejor manera de celebrar también ese día que dedicando unas horas a nuestras personas con discapacidad.